Desde Varvarco, cada febrero, las cantoras de Andacollo preservan tonadas, cuecas y décimas. La cueca neuquina tiene raíces en la chilena, pero con un ritmo particular.

En lo profundo del norte neuquino, entre cerros y valles, vive una tradición ancestral que no ha perdido su voz: la de las cantoras campesinas, mujeres que han preservado, transmitido y sostenido la identidad cultural de sus comunidades a través de la música. Su canto no es solo expresión artística; es memoria colectiva, historia viva y raíz
Declaradas Patrimonio
Cultural Inmaterial de la Provincia del Neuquén (Ley N° 3163), estas cantoras interpretan tonadas, cuecas y finares
en fiestas patronales, trillas, casamientos, velorios de angelitos y otras
celebraciones rurales. Su música no se aprende en conservatorios: se transmite
de madre a hija, de abuela a nieta, simplemente escuchando y viviendo

Comentarios
Publicar un comentario